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CONCEPCION RELATIVISTA DE LA DEMOCRACIA

El vuelo de la imaginación de ciertos intelectuales, algunos muy destacados e influyentes como es el caso del jurista y filósofo del derecho austríaco Hans Kelsen (1881-1973), autor de la concepción relativista de la democracia, los lleva a veces a conclusiones sorprendentes:

Jesús: "Yo he venido al mundo a dar testimonio de la verdad"

Pilato: "¿Y qué es la verdad?"

Kelsen: "Y Pilatos, que era un escéptico relativista y no sabía qué era la Verdad ni cual era la Verdad absoluta en la que aquel hombre creía, procedió de modo consecuentemente democrático al someter la decisión de ese caso a la voluntad popular."

Más allá del abuso histórico de suponer que un gobernador regional del Imperio Romano hubiese consultado "democráticamente" a un pueblo sometido a sus arbitrios, cabe llamar la atención sobre la lógica interna de la argumentación de Kelsen:

1° Como Pilato era un 'escéptico relativista' sometió a la voluntad popular, no que el acusado haya cometido algún delito u otro agravio parecido contra la convivencia social, sino el simple hecho de que 'creyese en una verdad absoluta en la que él no creía'.

A simple vista, aquí hay una contradicción absoluta al identificar como democrático un abuso de poder típico de los tiranos, consistente en la eliminación de todos los que piensan diferente.

2° Sin embargo, Kelsen presenta una explicación de lo que ha querido decir jurídicamente:

"Sólo si NO existe respuesta absoluta a la pregunta de qué es lo mejor y NO existe el bien absoluto, puede justificarse el determinar los contenidos del ordenamiento jurídico democrático, no ya según lo objetivamente mejor para los individuos que deben someterse a este ordenamiento, sino según lo que estos individuos, en su mayoría por lo menos, creen, con razón o sin ella, qué es lo mejor".

Como se ve, Kelsen está suponiendo que el hecho de creer en una verdad absoluta es, en sí mismo, ajeno a la democracia, lo que implica rechazar la presencia y participación en el sistema de amplios sectores ciudadanos que creen en verdades absolutas.

3° Pero no termina allí. Kelsen especifica además que la verdad absoluta a que se refiere no es propiamente de carácter intelectual, sino una fe religiosa.

"Dejar que una mayoría de hombres ignorantes decida, en lugar de reservar la decisión al 'único' que, en virtud de SU ORIGEN DIVINO o de su inspiración, posee el conocimiento exclusivo del bien absoluto, no es un método excesivamente absurdo cuando se está convencido de que este conocimiento es imposible y de que, por tanto, ningún individuo tiene derecho a imponer su voluntad a los demás".

Aceptado el hecho de que procurar imponer en la vida social una verdad absoluta, cualesquiera que ella sea, es antidemocrático, ¿de dónde deduce Kelsen que el simple hecho de existir ciudadanos que creen en una verdad absoluta significa, en sí mismo, una imposición de esa verdad a los ciudadanos que no creen en ella?

La lógica interna de la concepción de Kelsen subordina la democracia a un relativismo absoluto que no acepta la idea misma de verdad, lo que, inevitablemente, conlleva un ateísmo igualmente absoluto decidido a eliminar de la vida democrática a los cristianos. ¿No fue precisamente ese el resultado alcanzado con la muerte de Jesús, como consecuencia directa de la decisión "democrática relativista" de Pilato?

 

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